lunes, 12 de octubre de 2026
Anecdotari de "Tren de nit" (1)
sábado, 6 de junio de 2026
¿Cómo podemos hacerte feliz, Najat?
A Najat, cuando viaja en tren, le molesta ver un cartel del Papa, pero luego no nos explica si también le molestan los carteles de Coca-Cola o la publicidad de Temu. Ella argumenta su queja en que dicho cartel papal "folcloriza, a los catalanes, de manera humillante". Imagino que, si se hubiese tratado de Coca-Cola, habría podido molestarse por la omnipresencia yankie en un mundo consumista y, de ser Temu, de lo mismo pero en grado extremo. Puestos a quejarnos, siempre podemos encontrar un motivo en este mundo cambalache. Entre medias, por si este argumento antipapal fuera poco, Najat nos recuerda el (¡horreur!) dispendio público que supone esta visita y se preocupa por el sufrido contribuyente, especialmente el que, a la par, es viajero de Renfe. Aquí no le falta razón, aunque muchos de los sufridos contribuyentes, acostumbrados al despilafarro de nuestros gobernantes, tal vez piensen: ya no viene de aquí.
jueves, 23 de enero de 2025
LA PISCINE de Jacques Deray. Recensión de un guion cinematográfico muy especial.
La piscine fue dirigida en 1969 por Jacques Deray y protagonizada por Alain Delon, Romy Schneider, Maurice Ronet y Jane Birkin. Se trata de una película francesa protagonizada por dos actores (Delon y Schneider) que se encuentran en el momento álgido de su maestría interpretativa pero también en el apogeo de su belleza física, algo imprescindible para la trama y el alma de la película. A modo de anécdota, cabe recordar que Delon y Schneider, unos años antes, habían sido novios en la vida real (en realidad, la prensa rosa del momento los llegó a considerar los novios de Europa) lo que parece contribuir a la tremenda química que muestran en la pantalla.
La piscine se ha etiquetado en
algunas reseñas como thriller psicológico, aunque en realidad tiene más
de psicológico que de thriller, por más que acabe en un asesinato que no es
otra cosa que el desenlace. La considero
un drama pasional. Un drama cargado de erotismo y de conflictos
psicológicos.
En la película, Jean-Paul (Delon) y Marianne
(Schneider) son una pareja de treintañeros –burgueses, bellos y perfectos– que
pasan unas vacaciones en una villa de Saint Tropez prestada por unos amigos.
Las primeras escenas resultarían lentas en cuanto a la trama, de no ser por la magnífica
escenografía, el lujo de la villa, la luz mediterránea y sobre todo la belleza
y erotismo de sus protagonistas, entre baños en la piscina y placidez hedonista
en general. Inesperadamente, Jean-Paul y Marianne reciben la visita de Harry
(Ronet), el amigo de Jean-Paul que les presentó y que, según parece, en
algún momento había sido amante de Marianne. Harry es un hombre atractivo y
sobre todo un triunfador. Llega en un flamante Maserati y acompañado de una
preciosidad lánguida de 18 años que esta vez no es uno de sus ligues, sino su
hija Penélope (Birkin) de quien todos desconocían su existencia. A pesar
de la aparente alegría por el reencuentro, desde el primer momento se intuye la
tensión que irá degenerando en celos, envidias y rivalidad y que llevará un
final trágico.
He elegido esta película porque cada vez que la he
visionado descubro detalles interesantes, porque fue un éxito en su momento y
porque retrata perfectamente una clase social, la intelectualidad burguesa, que
emerge en libertad en los años 60 en Francia. También por la sutil exposición
de múltiples conflictos psicológicos. Y también por su bella fotografía e,
incluso, por el vestuario cuidado y fascinante (algunos vestidos de las Birkin
y Schneider son de Courrèges, el icónico modisto francés de la época).
Cuestiones que plantea el guion de La
piscine
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¿Sigue una trama de
acción o de personajes? ¿Por qué la persona guionista eligió plantearlo
así? Claramente se trata
de una trama de personajes. El guion está basado en una novela y creo
que deliberadamente huye de la acción, en el sentido que llegamos a sentir
que en ningún momento de la película sucede nada, al menos hasta el final. No
hay un incidente externo azaroso que guíe la trama. Creo que tanto el autor
de la novela como el guionista optaron por esta trama porque la originalidad
de la película radica en la profundidad psicológica de los personajes, en sus
personalidades complejas y su mundo interior, en sus traumas, y en cómo se
traduce todo a la hora de interactuar entre ellos. En todos los personajes, el
conflicto psicológico se presenta además de una forma compleja, exquisita y
muy sutil. El remake de esta película (“Cegados por el sol” (2015) de Luca
Guadagnino), en mi opinión, adolece de este refinamiento, ya que la
psicología de los personajes esta vez es mucho más simple y estereotipada, también
es demasiado explícita, igual que lo son las escenas eróticas, y en cambio nada
de todo esto llega a impactar tanto en el espectador. |
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A la hora de observar al personaje protagonista principal, ¿Qué le pasa? ¿cómo le pasa? ¿qué cambia en su vida? ¿cómo le va a afectar en el futuro? El personaje
protagonista, Jean Paul, caería en ese estereotipo tan trillado de escritor
fracasado, alcohólico y atormentado si no fuera porque en este momento de su
vida ya ha superado el trauma del fracaso de su novela, ha aceptado un nuevo trabajo
y se ha desenganchado de su adicción al alcohol. Es decir, la película
empieza con su conflicto principal ya “resuelto”. Al menos aparentemente. Él ahora está
absolutamente dispuesto para ser feliz, se encuentra de vacaciones en una
villa idílica de la Costa Azul. Se deja broncear por el sol y retoza en la
piscina con su bella pareja. El elemento
disruptivo a toda esta placidez aparecerá en la siguiente secuencia, encarnado
en la figura de su amigo Harry. Harry les visita inesperadamente. Es un
triunfador y se presenta presumiendo de Maserati y acompañado por una hija preciosa
de 18 años que nadie conocía. En este
momento nos damos cuenta de que esas imágenes idílicas de nuestro personaje
protagonista y de su novia en la villa, ese dolce far niente que tal
vez nosotros envidiamos, para él suponen, en el fondo, una rendición y una
aceptación del fracaso. La simple presencia
del exitoso Harry en la villa, con toda su jovialidad, su vanidad, su fanfarronería,
son un recordatorio del fracaso de nuestro protagonista. Se van abriendo grietas
en el ego de Jean-Paul por las que aflora ese fracaso anterior que él creía
superado. Conforme avanza la trama,
las provocaciones de Harry generarán un conflicto externo, aparece la a las
claras la rivalidad entre ellos y surgen los celos por la complicidad que se
percibe entre Harry y Marianne. (Jean- Paul sabe que en algún momento fueron amantes).
Todo esto le afectará
en el futuro: se renovarán sus inseguridades, volverá a flaquear su autoestima
por el fracaso de su novela y, sobre todo, sentirá celos por la actitud
ambigua de Marianne con Harry. |
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¿Cómo es la dinámica
de conflictos? Hay un conflicto
interno del personaje protagonista Jean-Paul, como escritor fracasado. Su
propio complejo de inferioridad le hace vulnerable a las provocaciones de
Harry. Sin este complejo no le habría afectado de la misma manera la
intromisión del fanfarrón amigo en su vida, ni el flirteo correspondido de
este con Marianne. Se intuye un arco de transformación del personaje que
abandona la aceptación/rendición ante el fracaso y ahora necesita, de alguna
manera, superarlo venciendo a su antagonista en algún terreno. Los conflictos de
relación entre personajes son, como digo, una consecuencia directa del
conflicto interno de Jean-Paul. Sin sus inseguridades, los incidentes que los
desencadenan no habrían pasado de puras anécdotas. En concreto
encontramos: -Conflicto primordial
del personaje protagonista con la figura de su amigo. Las
provocaciones y fanfarronerías de Harry que evidencian los fracasos de
Jean-Paul, añadidos a los flirteos de éste con Marianne, le roban la paz y le
retornan a su desasosiego anterior. -A parte del conflicto
evidente entre los dos personajes masculinos, aparece un conflicto inevitable
entre Jean-Paul con Marianne provocado por los celos de aquel. Jean-Paul
siente celos por la complicidad entre su amigo y Marianne, aunque los manifiesta
de una manera muy sutil: a la manera “civilizada” del intelectual francés,
culto y moderno de los años 60. -Penélope y Harry. Penélope ha aceptado de una manera sumisa pasar estos días de vacaciones con su padre Harry, pero no siente aprecio por él. Es consciente de que él siempre se desentendió de ella como hija y que no ha sido hasta ahora que se ha fijado en ella, cuando ella ya se ha convertido en una joven guapa de la que presumir y con la que, por pura vanidad, incluso juega a dejar que la gente crea que se trata de un ligue. Íntimamente, Penélope tal vez sea quien más duramente juzgue a su padre, cuando observa como coquetea descaradamente con Marianne delante de Jean-Paul o cuando se burla del fracaso de su amigo. Penélope se convierte en el personaje de apoyo de Jean-Paul, en una especie de aliada. Esta alianza tácita sumada a una mutua atracción física (que en determinadas secuencias de la película resulta absolutamente sensual aunque solo se palpe y no se explicite) hace que, en una especie de acto de rebelión, acaben desapareciendo unas horas de la villa y reaparezcan a la hora de la cena con evidentes signos de haber tenido sexo (ella aparece con el pelo mojado y con la chaqueta de él puesta…). -Esta
alianza-rebelión de Jean-Paul y Penélope, en forma de escapada sexual, invierte
de golpe los papeles. Ahora son Marianne y Harry los espectadores inseguros y
celosos. -Conflicto de
Marianne y Jean-Paul con los papeles invertidos. Marianne
explicita los celos que siente por la infidelidad de Jean-Paul de una forma
mucho más clara, aunque igualmente elegante y civilizada. Le recuerda a
Jean-Paul que “es libre para marcharse”. -Harry es ahora
quien se siente “vencido” por Jean-Paul. Se da cuenta de que Jean-Paul le
ha vencido por no caer finalmente en sus provocaciones y, sobre todo, porque
ha seducido a su hija, es decir, a la única mujer por la que él no puede
competir sexualmente. |
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¿Se enfrenta el
personaje protagonista a alguno de los riesgos psicológicos de Linda
Seger? Aunque al principio
parece un miedo superado, está claro que en el personaje protagonista subyace
el miedo al fracaso o la derrota al ver frustrada su vocación de
escritor. También, hay un miedo a la perdida del amor de Marianne que
sería consecuencia de convertirse a sus ojos en un hombre fracasado y sin
talento. |
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¿Encaja la historia
en alguna de las 20 tramas universales de Ronald Tobias o alguna de las
planteadas por Blake Synder? Atendiendo a la
clasificación de Ronald Tobias, considero que se trata de una trama
de transformación debido a que el personaje sufre un cambio radical
psicológico positivo, aunque, paradójicamente, culmine en un asesinato. Por otra parte, el
momento en el que el personaje protagonista asesina a su amigo, ahogándolo en
la piscina, según mi parecer supone el desenlace de la trama principal
de la película y, a la vez, es el inicio de una segunda pequeña trama. Es
decir, en la parte final, la película se convierte en pequeño thriller
psicológico. Llegados a este punto, y citando a Patricia Highsmith, Jean-Paul se ha convertido en “el villano
que nos cae bien, justificamos y no queremos que pague por su delito”. Ligado a esto, yo diría que, entre las
tramas de Blake Synder, aquí tenemos “un monstruo en casa”. Entre
Marianne, el policía que se ocupa del accidente de Harry y, en cierta
manera, Penélope, se crea un laberinto de sospechas y dolor entorno a
Jean-Paul. Este laberinto acabará con la prueba máxima de amor incondicional
y de fidelidad de Marianne, una prueba más fuerte que la fidelidad sexual,
que es encubrir a Jean-Paul y aceptarle, no ya como escritor fracasado, sino
directamente como asesino. |
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Piensa en un logline
y tagline alternativos a los que se terminaron usando en la realidad. No he conseguido encontrar
ni el logline ni el tagline que se usaron en su momento. Propongo los
siguientes: LOGLINE: El calor y la alegría
del verano en la Costa Azul. Una lujosa villa prestada por unos amigos cerca
de Saint Tropez. Y, alojados en ella, un atractivo escritor y su novia, entregados
al hedonismo y la sensualidad, bellos, ociosos y bronceados. Él ha superado el
fracaso de su novela y también su adicción al alcohol, y se ha conformado con
un trabajo insustancial. La vida por fin fluye feliz y los días son
perfectos. Pero la visita inesperada de un amigo de él y ex amante de ella
–un triunfador vanidoso y bon vivant– acompañado de su hija de 18 años
trastoca esa atmósfera de placidez cargándola de celos y rivalidad. TAGLINE: Eres libre, lo sabes. Totalmente libre. Elijo como tagline
una frase de Marianne que en la película condensa su reacción de celos “civilizada”.
Es la frase que espeta a Jean-Paul cuando sospecha que le ha sido infiel con
Penélope. Y esos celos contenidos y esas
rivalidades solapadas están presentes durante toda la película. |
miércoles, 13 de noviembre de 2024
SE VA SOLSINT. OTRA FORMA DE VER EL MUNDO. De Patricio Barquín. Nautilius Ediciones (2024)
Amb un estil mot personal i un punt d’humor de vegades irònic, i fins i tot entremaliat, entre el 2016 i el 2022, l’escriptor i periodista fragatí Patricio Barquín va publicar un seguit d’articles a la revista Temps de Franja. Ara tenim la fortuna de poder-los llegir aplegats en aquest llibre. Es tracta d’un conjunt de textos cavil·lats, estofats o, tal com ell diu, solsits en un territori pròxim, veí, escrits en la meravellosa variant dialectal fragatina i traduïts alhora al castellà en el mateix llibre.
En aquests textos, que aparentment
tracten tota mena de temes –els títols tenen la
seva originalitat, una mena de marca barquiniana–, sempre acabem ensopegant
amb un rerefons comú, una mena d’essència: la resposta d’un anarquista als desafiaments
reals del nostre segle, una mena de voluntat de ressetejar la
Postmodernitat.
L’estructura d’aquests articles també
té el seu què, aquí també es deixa veure la marca barquiniana. Els articles
de Barquin sempre t’enxampen amb introits diversos, en el quals igual et pot
explicar que té la passa (és a dir, que té gastroenteritis) com et pot
parlar d’Aristòtil. Només amb això, ja en tindríem prou per gaudir una estona. En
aquest introit, ens trobem amb històries divertides, apunts culturals o un bast
i sorprenent anecdotari —Per exemple, gràcies al llibre, per fi he entès d’on venia
allò dels perjúmenes i totes aquelles paraules estranyes de les cançons
de Los de Palacagüina.
Això sí, després d’aquest introit —no sé pas com s’ho fa en Barquín, gairebé no te n’adones—, que ja t’han colat un gir al guió —arribats a aquest punt és capaç d’haver emprat un “satisfayer” per introduir una anàlisi electoral—. Aleshores, per fi, et planta el missatge profund, malgrat el to alegroi. Ara l’article t’ha desviat de l’anècdota i t’alerta de les realitats que vivim, com ara de l’indiscutible canvi climàtic, de l’immobilisme social o de l’embadocament de molts antisistema actuals amb els discursos populistes. O qüestiona aquestes pseudo-revolucions de xarxa social i ens recorda que la revolució no és allò que passa a Facebook o Instagram. O explora, per exemple, el concepte de “modernitat” com a contraposició a “ritme natural de vida en un entorn natural. I aquí reclama coses com «Poder evocar (com Marcel Proust amb la celidònia sucada al te) un temps ¿perdut? En que natura i humans formàvem un tot i ens miràvem a la cara, sense avergonyir-nos del tracte que ens hem dispensat».
I d’aquest manera, l’autor, agafa totes aquelles totxanes de pensaments que a nosaltres ja ens ballaven disperses pel cap i arma tot un edifici essencial, bàsic, senzill i ecològic, i molt ben estructurat. És més, Barquín, fa com de clau anglesa, perquè sempre acaba donant una volta més al cargol dialectal: planteja, replanteja, arriba a la síntesi i, després, la remata.
Per acabar, jo diria que, coherent amb les seves idees, Barquín és un dels pocs pensadors actuals que, sòlidament afermat a les pròpies conviccions, és capaç d’acceptar “amics”–compte, no parlo només de “tolerar idees”– amb punts de vista diferents perquè entén que aquesta és l’única manera d’enriquir-nos i eixamplar la ment. Sí, senyors, ells els anomena “amics”. No ho trobeu extraordinari? Potser, per això mateix, en aquests textos després trobarem idees tan subversives i conceptes tan extraviats com el de “fraternitat”. Qui és, al segle XXI que parla de “fraternitat”, senyors?
Nota final:
Quan vaig començar el llibre, no pensava pas haver de recórrer a la traducció
al castellà fins que vaig anar descobrint la riquesa lèxica de la variant de la
Franja. I ara he aprés, per exemple, que
el voltorn és la xafogor, saldoni vol
dir imbècil i que enguels no és l’amic de Marx sinó
simplement un gilipolles.
domingo, 20 de octubre de 2024
VELLES POSTALS ACOLORIDES A MÀ. De Júlia Costa. Stonberg Editorial (2023)
El paisatge
en transformació, la vida en mudança.
Velles postals acolorides a mà: quan, a l’era de la Intel·ligència Artificial, topem amb un títol com aquest en la portada d’un llibre, de seguida intuïm una autenticitat poc habitual en la literatura produïda en els últims temps. La ficció contemporània se sol ambientar o bé en un entorn rural més o menys idíl·lic o en un món urbà i burgeset. Però, on són les històries protagonitzades per l’obrer o el menestral, la filla del xarnego malagueny o la dona de fer feines? On és, en definitiva, aquest paisatge molt més real i proper a les nostres vides? La resposta es troba en aquest collage de postals en forma de narració que aplega el darrer llibre de l’autora Júlia Costa.
Julia Costa, la
prolífica escriptora del Poble-Sec, abastament premiada, torna a invertir la
seva mestria en aquest conjunt de vint relats força heterogenis, en alguns
dels quals hi trobarem, tanmateix, certs temes recurrents com el pas del temps
i el canvi que aquest comporta. Molts dels personatges de Velles
postals acolorides a mà estaran marcats per alguna mena de canvi, com
ara la fugida d’un món rural en declivi, l’emigració a Barcelona, el
desarrelament. I a través de les seves històries potser arribarem a la
conclusió que, amb els anys, la vida ens doma i ens encarrila, i que al final, tots hem acabat d’alguna manera renunciant a somnis i ideals.
De la mateixa
manera, la transformació pel pas del temps que pateixen els personatges, com en
una estructura fractal, es reprodueix en les ànimes de la Barcelona real
i de la Userda imaginada –els dos escenaris preferits de l’autora, punts
al mapa físic on interactuen els seus personatges –. I, fins i tot, els canvis
arriben a l’ànima dels seus edificis. La copsem en l’antiga masia
convertida ara en negoci de turisme rural o en el pis construït el 1904 a Santa
Madrona, i també, en certa manera, en el pis de la senyora Ramona (“un pis
petit com un cop de puny”). Però està present especialment en el pis del
terrat, amb uns forats a la paret produïts per uns trets de fusell, que
l’inquilí actual, un centreamericà amb família nombrosa, taparà sense
contemplacions, esborrant per sempre la història “d’un maig de tràgiques
conseqüències per a la dignitat de l’esquerra”.
En aquest aspecte,
podem dir que l’autora esdevé una cronista del contrast. Un contrast generat
pels canvis esmentats, pel creixement de Barcelona amb l’arribada d’una
immigració catalana i espanyola primer, després estrangera. D’aquella Barcelona
que ha passat de vendre llet a les vaqueries a llogar pisos turístics. I, per
sobre de tot, és la cronista del barri del Poble-sec i de l’arc de
transformació dels seus veïns, de l’obrer
volenterós, de la dona que ha d’anar a comprar “fiat” i també del Paral·lel
amb les seves artistes i querides. És la cronista de tot un canvi
generacional i de classe social.
Velles
postals acolorides a mà ens enxampa a través de la fascinació que sentim pel personatge proper
però singular, com la cansaladera i el seu fill, ambigu i disbauxat, del relat Jèssica
Superestar, o la protagonista de Fent dissabte que va a
fer feines “sense necessitat” perquè el marit ja guanya una bona setmanada
i acaba netejant per a una d’aquestes "dones modernes", gairebé com a acte
caritatiu, amb el gir sorprenent que tot això suposarà a la seva vida. En certes narracions ens arribarà a semblar
que som davant d’uns personatges que, en un passat ja gairebé oblidat, havien compartit
història amb la Teresa i el Pijoaparte de Marsé o que van rondar pel carrer
Bolívia i que ara, que ja s’han fet grans, després de tants anys i tantes
voltes com dona la vida, són persones absolutament diferents de qui van ser.
És inevitable que
els lectors que enfilem allò que se’n diu tercera edat, ens reconeguem en algunes peripècies de certs
personatges, els més afortunats es reconeixeran en aquells que van progressar al
llarg del temps, d’altres en els que han anat a menys, circumstància simbolitzada
irònicament a El fantasma de la
malaguenya en el fet de viure en un pis “sense ascensor”. Personalment,
m’ha sorprès com m’he identificat amb el protagonista del relat Boira baixa.
Per una d’aquelles coincidències de la vida, quan vaig llegir el relat, feia
poc que, en una conversa amb una amiga retrobada de la infantesa, vam acabar reconeixent totes dues una mena de fal·lera impacient de viure i “conèixer” que vam coincidir en
atribuir a la recent estrenada vellesa. En aquest sentit, “la curiositat
nova” i els pensaments del personatge de Boira baixa podrien
ben bé ser els nostres quan es diu que: “Fou
en assolir la maduresa, quan els cabells li començaven a clarejar, quan es va adonar
de com havia passat pels anys amb indiferència, sense mirar per poder veure,
sense entendre res”. I sobretot, més
que res, dolorosament, la meva amiga i jo, faríem nostra aquesta frase: “... i es planyia per la pèrdua
de persones com els avis, a les quals no havia sabut escoltar i que s’havien
emportat amb ells la història oblidada.”
Però això no és
tot. Per acabar és necessari afegir que el gaudi de llegir Velles
postals acolorides a mà és doble, perquè, a part de la grapa argumental
d’aquest seguit d’històries i del retrat captivador dels personatges, l’autora ens
delecta amb el seu estil literari personal, introduint en tot moment, amb la seva veu narradora, el punt
d’ironia i humor justos i precisos a cada relat. I, per damunt de tot, perquè encara
és d’aquelles escriptores que són capaces d’explotar la riquesa de la nostra Llengua. La Júlia
Costa guarda un formidable fons d’armari lèxic i de construccions catalanes genuïnes
que malauradament comencem a trobar a faltar, ja no tan sols en el dia a dia i al
carrer, sinó en el panorama literari
actual.
martes, 3 de septiembre de 2024
VA DE CULS
Text no apte per a ments refinades o intel·lectes avesats a la literatura
pulcra i selecta.
Els culs tenen personalitat pròpia, independent, i de vegades fins i tot antagònica a la del seu portador. “Cada qual és cada cul”, proclamava la padrina d’una meva amiga de l’adolescència, refent la dita, en una versió pel meu gust molt més encertada, del “cada qual és cadascú”. Realment és així, el pandero és l’altra cara de la moneda, la nostra cara oculta. Tot i que els darrers anys, aquest siti normalment amagat, se’ns ha anat descobrint, especialment a piscines i platges, on han proliferat els culs a l’aire. Parlem, és clar, de culs femenins, que són en realitat els més expressius i dignes de ser exposats, llevat d’alguna excepció. Ja aviso per endavant que aquest escrit no pretén la reprovació puritana encoberta –per a això ja tenim els neo-inquisidors falsament progressistes– i encara menys pretén semblar el sinofós envejoset d’una sexagenària –servidora– que encara gràcies que trobi bikinis de la seva talla. Aquí només constato un fet objectiu. Un fet en el qual, segurament degut a la gran sobreexposició de culs imposat per la moda dels últims temps, no havíem caigut. I aquest fet és que despullar les natges és com despullar l’ànima. Sigui bo o dolent, això de despullar-la, cosa que ara no sabria dir. La realitat es que els culs parlen i, el més bo del cas, el més extraordinari de tot, és que la seva propietària ignora el que diuen per una simple raó antropomètrica. N’hi ha de totes formes i volums, res més democràtic en aquest sentit. N’hi ha d’escarransits, de mesurats i d’exorbitants. N’hi ha d’elegantíssims com el de la meravellosa Mireille Darc a la mítica escena de Le Grand Blond avec une chaussure noire (1972) però també n’hi ha de barroers a l’estil Pepe Gotera. Els elegants es fan admirar i els garrulos ens fan riure. Els escanyolits poden semblar tristos i lànguids, de vegades severs o, segons com, fins i tot intel·lectuals. Els grossos, en canvi, són expansius i més alegres, i de vegades indolents. A la platja, els més joves saltironegen jugant a vòlei i alguns, potser fa un moment, han estat asseguts a la guingueta, a la mateixa cadira de plàstic que tu ara ocupes mentre et prens la coca-cola. Aleshores és inevitable pensar en allò que no volies pensar, perquè va contra l’estètica i la higiene i contra tot: si se’n separen les galtes, d’aquell cul, tal com Moisés va fer amb el Mar Roig, allà al mig hi trobaríem el forat, l’ull, la ullera*, el centre de tot l’eufèmic. I si, tal com també sentenciava la padrina de la meva amiga, cap dels forats del cos humà expulsa res d’agradable, el forat del cul, afegiria jo, s’endú la palma d’aquestes expulsions. En qualsevol cas, si algun dia la convenció social arribés a imposar –a causa d’una moda, un cataclisme climàtic o pel mateix esdevenir natural de la història–, que la gent anés amb la cara tapada i el cul a l’aire, estic convençudíssima que ens reconeixeríem igual de bé els uns als altres, perquè tots els culs, estàtics o dinàmics, parlen per sí sols.
*En
castellà els finolis diuen en singular el pantalón o la gafa,
i la plebs emprem el plural i el mateix
passa en català. Sap greu però ullera, si més no els que hem tingut padrina de
poble, sabem què vol dir una altra cosa. I ara aprofito aquest escrit per
reclamar, a qui correspongui, que al DIEC que s’exclogui l’accepció primigènia
d’ullera i quedi reduïda a la de l’ús
popular, sinònim d’anus. Aquest és el meu clam pel decòrum lèxic, De la mateixa
manera que avui ja ningú no diria catxar per referir-se a donar la mà, que és
el significat original de la paraula. Sisplau,
no diguem ullera en comptes d’ulleres per fer-nos els fins, tal com fem amb els
pantalons.
martes, 30 de julio de 2024
La Guerra dels Tres Diumenges
Corria la Festa Major del 76, curiosament, ara me n'adono, encara no feia un any que Franco era mort. Però em sembla que aleshores ja ningú no se'n recordava. El jovent estava viu i se sentia lliure. I els xics i xiques de Seròs s’aplegaven a la penya Angelina i en altres penyes de noms originals. Els temps tot d’una esdevenien moderns.
El
Moto Club Seròs, per aquelles dates, organitzava una impressionant concentració que trasbalsava l'odre de tot plegat en el bon sentit i que emplenava el poble motards de tota Europa. Ja aviso per endavant que el que ara relataré és
allò que jo recordo, que potser no és realment el que va succeir perquè ja
sabem que la memòria personal és rebel i infidel. Per això mateix, qualsevol esmena o dada afegida serà benvinguda.
A part de la concentració de motos, en el transcurs d’aquella Festa Major, el Moto Club també va celebrar una competició de Trial a la serra del costat de les piscines, amb un èxit rotund de públic local. Però aquella competició tenia un punt anecdòtic, que podia semblar sense importància, i era que, argüint que es presentaven fora de termini, s’havia negat la inscripció a un grup de joves de La Granja d’Escarp. El cas és que l’espectacle, com he dit, va ser un èxit i, com es pot apreciar a les fotos, els participants serossans van guanyar força premis. Un xicot en concret, Fèlix —que a sobre era un dels guapos oficials de les contrades—, es va endur la copa del primer premi. I aquest copa, després, es va deixar exposada al bar de l’Asturià, imagino que junt amb els altres premis, per poder ser contemplada per parroquians i veïns del poble. La cosa, però, no acabaria aquí. Els xavals de la Granja es veu que no s’havien pres bé aquella exclusió a participar, o potser no s’havien cregut l’explicació que se’ls havia donat per vedar-los l’inscripció —allò que estaven fora de termini—. O potser simplement es va tractar d’una bretoladeta juvenil de les de tota la vida. El cas és que la copa de Fèlix va desaparèixer del bar de l’Asturià i l’autoria d’aquesta desaparició se’ls va atribuir a ells sens cap gènere de dubte. Ara no sabria dir si se’ls va culpar directament perquè van arrabassar la copa sense contemplacions, davant de tothom, o si ningú ho va veure realment i se’ls va atribuir un robatori sense proves. Això va succeir a l'albada d’un diumenge de festa major, a una hora que el poble estava desert i gairebé tothom era a retiro. I dic gairebé, perquè, a part de la copa, també es van assaltar i destrossar penyes i en una d’aquestes penyes, un serossà que s’hi havia quedat a dormir, va guipar des d’un amagatall com es pixaven al bidó de sangria.
El diumenge següent, aquest grup de joves granjolins va acudir a la discoteca Baix Segre
de Seròs. Com sempre, com cada diumenge. Com si res. Però aleshores els serossans, que potser ja els esperaven, els van demanar explicacions sobre els fets a la
manera expeditiva d’aquella època. Els altres va respondre de la mateixa manera expeditiva i la discoteca es va transformar, en un tres i no res, en un saloon de pel·lícula de l’Oeste. Tamborets
i tauletes volaven i les punyades anaven descarregant contra un i altre bàndol. En
resum, emprant la terminologia de l’època: la basca es va hostiar. D’altra banda, hostiar-se en discoteques era
habitual en aquells temps, jo diria que arreu del món, però aquesta vegada hi
havia un petit problema: els de La Granja estaven en inferioritat numèrica. I
això suposava una injustícia que clamava una reparació.
Aquesta reparació va
arribar el tercer diumenge. (Aquesta guerra estava bé perquè només es lliurava
en diumenge. Entre setmana, la gent podia fer vida normal, anar a treballar,
etc.). Era primera hora de la tarda, jo tenia
tretze anys acabats de fer i en aquell moment em trobava casualment mirant per
la finestra de casa. Casa meva, per qui no em coneix, era una de les Cases Noves i es trobava al carrer paral·lel de la discoteca
on la setmana abans havia tingut l'ocasió de presenciar la baralla de l'oeste. El cas es que jo em trobo asseguda mirant a través de la finestra i tot d’una veig com del
capdamunt del carrer apareix un estol, o millor dit, una autèntica manifestació de granjolins. No
sabria dir quanta gent hi havia, però diré que, al llarg de la meva vida, he presenciat
manifestacions molt menys nombroses. Aquella munió de persones anaven caminant
plegats, a mode de manifestació silenciosa, i em va semblar que ni ells
mateixos sabien exactament què havien de fer. Al cap de no res, sense saber com, descobreixo
que, enfrontada a aquesta manifestació, de la banda contrària del carrer, comença a aparèixer gent de Seròs. La
memòria en aquest sentit em falla, però per força devien ser, tants uns com
altres, homes (en el sentit tradicional del terme) però potser hi havia alguna dona. Això ara tant se val. El que compta és que, en el moment que els caps d’una i altra
manifestació van quedar encarats, potser a mig metre de distància, el silenci es
va fer absolut. D’aquells silencis densos que hom pot tocar. D’aquells silencis
que es podrien modelar i on un instint ancestral ens hi deixaria pintar la
paraula perill. I alhora, totdéu immòbil
com estàtues, cosa que encara acollonia més. Això, aquesta mena d’aturada espai-temporal, uns davant dels altres, quiets i muts, es va perllongar
potser uns segons de rellotge però a mi em van semblar hores. Fins que, de sobte, l’espurna:
la primera punyada. Ja podeu imaginar la continuació. Exacte: Oeste elevat al quadrat.
Sempre he pensat que l’amor
i el treball tot ho curen. I el cert és que, com que hi havia serossans que treballaven
a La Granja, hi festejaven o hi tenien amics i coneguts, i viceversa, aquell episodi que semblava qui sap què, al final va quedar en no res. Com ha de ser.
En fi, eren uns altres
temps, potser més expeditius però també menys hipòcrites. Tinc entès que
en èpoques encara més remotes la rivalitat havia estat amb Aitona i a la Festa Major fèiem
pagar l’entrada al ball segons l’accent amb que es pronunciés la paraula “grava”.
Però aquesta és una altra història, de la qual jo ja no n'he estat testimoni directe.















