https://elpais.com/opinion/2026-06-05/hola-ayatola.html#?prm=copy_link
A Najat, cuando viaja en tren, le molesta ver un cartel del Papa, pero luego no nos explica si también le molestan los carteles de Coca-Cola o la publicidad de Temu. Ella argumenta su queja en que dicho cartel papal "folcloriza, a los catalanes, de manera humillante". Imagino que, si se hubiese tratado de Coca-Cola, habría podido molestarse por la omnipresencia yankie en un mundo consumista y, de ser Temu, de lo mismo pero en grado extremo. Puestos a quejarnos, siempre podemos encontrar un motivo en este mundo cambalache. Entre medias, por si este argumento antipapal fuera poco, Najat nos recuerda el (¡horreur!) dispendio público que supone esta visita y se preocupa por el sufrido contribuyente, especialmente el que, a la par, es viajero de Renfe. Aquí no le falta razón, aunque muchos de los sufridos contribuyentes, acostumbrados al despilafarro de nuestros gobernantes, tal vez piensen: ya no viene de aquí.
A continuación, Najat también se nos queja de que la visitia se sobredismensione, cosa que ella atribuye a la "herencia franquista" y , a partir de aquí, ya empieza como a desvariar. He de admitir que me sorprende su desconocimiento de la sociedad en la que vive y por eso, yo que la admiro como escritora y columnista, si pudiera le diría: "Abre los ojos, Najat, mira a tu alrededor, por favor. Tus conciudadanos son gente como tú, que se han educado en el mismo país y han ido a las mismas escuelas que tú. ¿Qué te hace pensar que han recibido una herencia diferente a la tuya? ¡Hemos recibido la misma! ¡Hasta los ancianos que vivieron la dictadura dejaron de ser franquistas hace 50 años! Najat también muestra estar poco documentada respecto al Occidente en el que habita y a lo que supone la Iglesia católica actual. Se refiere a esta llamándola "faro moral de occidente". Y considera que su labor se reduce a soltar "algun discursito" que parece tomado del "Manifiesto comunista" y recrimina que se la sobrevalore por "decir de vez en cuando algo sensato". Imagino que nuestra escritora suelta tan alegremente tales cosas porque ignora la labor, la teología, la doctrina, la cultura, etc. de la Iglesia católica a lo largo de los siglos. Y también porque, a lo mejor, sus amigos de El País solo le han contado lo malo (que es innegalbe que lo hay ). Por ejemplo, Najat parece desconocer la llamada "doctrina social de la Iglesia" con todo lo que implica. Y también ignorará que esta nueva doctrina social, no es cosa de cuatro curas jipis, sino que empieza ya a finales del s.XIX con el papa León XIII.Najat insiste más adelante en que la visita supone un "trato privilegiado" al "jefe de una secta" (también confunde religión con secta, en fin), considera el despliegue "antidemocrático" y lo explica como rémora franquista. Aquí también parece olvidar que este tipo de despliegues ante tal visita se dan de forma idéntica en los demás paises católicos, tanto en nuestro continente como en otros, donde además (¡coño, qué raro!) el porcentaje de católicos practicantes es proporcionalmente e infinitamente mayor. ¿Les influiría Franco de alguna manera, tal vez telepática y dicha influencía también perdura a pesar del tiempo?
Ya para acabar, a Najat, si al principio le molestaba una visita del Papa, ahora también les molestaría que a los demás nos molestase una visita del ayatola. Aquí la mujer ya se corona como opinadora diciendo: "Si el Papa fuera un ayatolá venido de Irán a hacer una visita y fuera recibido como lo es León XIV tendríamos las calles llenas de manifestantes en contra." Y a continuación amenaza: "Si nuestros gobernantes quieren avalar y permitir la injerencia parasitaria de la Iglesia en el Estado que se preparen para que otras confesiones pidan lo mismo". A lo cual, por mi parte, no puedo más que volver a responderle: "Najat, abre los ojos, mira a tu alrededor. Ve lo que hay y no lo que te dicen que has de ver los que te pagan la nómina en El País". Porque lo cierto, es que si viene un ayatolá, el papa ortodoxo o quien sea, no habrá manifestaciones de ningún tipo. En este país la gente, si algo tiene, es tolerancia religiosa. Por ejemplo, en mi pueblo, no hace mucho, se ha construido una mezquita casi más grande que la iglesia. Y todos los vecinos, empezando por el alcalde, la mar de contentos. Y en el pueblo de al lado, a 20 km, acaban de abrir otra y allá todos, musulmanes y no musulmanes, de celebración. Así que no, si vienen estos lideres religiosos, no habrá movidas en contra ni manifestaciones. Es que de hecho, cuando ha sucedido, no las ha habido. Fijáte por ejemplo, con que emoción se recibió hace unos años al Dalai Lama. Y si la hubiera, sería una manifestación contra un lider en su condición de gobernante político, y no como lider religioso, por violar gravemente derechos humanos. En todo caso, y puestos a hacer conjeturas, en estos momentos, algo así podría sólo podría pasar con una religión. Y, despúes de lo que pasó en Alemania hace medio siglo, sería un mal presagio.
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